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El Caso Amanda Todd y The Daily Capper: Una lección que internet no debe olvidar

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El 7 de septiembre de 2012, una adolescente de 15 años subió un vídeo a YouTube titulado «My Story: Struggling, bullying, suicide and self-harm (Ansiedad, acoso, suicidio y autolesiones)» que sacudiría al mundo entero. Sin pronunciar una sola palabra, Amanda Todd contó su historia a través de tarjetas escritas a mano, pasándolas una por una frente a la cámara, contando la desgarradora pesadilla que estaba viviendo. Poco más de un mes después, el 10 de octubre de 2012, Amanda ya no estaba.

Su historia no es solo la de una víctima del ciberacoso. Es la historia de un sistema que falló, de una comunidad tóxica, y de una internet que durante demasiado tiempo miró hacia otro lado.

Una historia que empezó con un click

Todo comenzó cuando Amanda tenía apenas 13 años. Una noche se conectó a una plataforma de streaming llamada Blog TV, donde llegó a reunir una audiencia de unos 200 espectadores. Lo que debería haber sido una experiencia inocente se convirtió en una trampa. Presionada por el chat, tomó una decisión que lamentaría el resto de su vida, la de enseñar los pechos en pantalla.

Alguien en esa sala de chat, oculto bajo el alias de «Tyler Boo», había estado esperando exactamente ese momento. Capturó la imagen comprometedora y de inmediato la convirtió en un arma. El chantaje comenzó de forma inmediata: más actuaciones privadas o la imagen llegaría a todos sus contactos. Amanda se negó. Y Tyler cumplió su amenaza.

Captura del video de Todd

La imagen fue enviada a sus amigos, compañeros de clase y familiares. Ante esta noticia, la joven cayó en depresión, ansiedad y en un trauma profundo. La familia decidió mudarse para intentar empezar de cero. Pero no sirvió de nada.

Un año más tarde, el individuo volvió a aparecer. De nuevo conocía los nombres de los nuevos contactos de Amanda y el nombre de su nueva escuela. Además, creó una página en Facebook que utilizaba su fotografía en topless como imagen de perfil, y contactó con todos sus compañeros de clase en la nueva escuela. De nuevo Amanda fue objeto de acoso, y comenzó a autolesionarse.

El acosador volvía a aparecer en cada nuevo colegio, con cada nueva persona que Amanda conocía. Se mudaron una segunda vez. Luego una tercera. El resultado fue siempre el mismo. Durante tres años, Amanda vivió sin un solo día de paz, sin un solo lugar en el mundo donde sentirse a salvo. Recurrió al alcohol y las drogas para intentar soportar el peso de una situación que se sentía completamente sin salida.

El 10 de octubre de 2012, alrededor de las 18:00 PM, Amanda se suicidó colgándose en una esquina de su cuarto. No hubo un último video antes de morir que se subiera a YouTube.

Fotografía de Todd

Los «cappers»: una comunidad organizada en las sombras

Lo que las investigaciones posteriores revelarían es que Amanda no era un caso aislado ni mucho menos. Detrás de su historia existía toda una comunidad organizada, con su propio lenguaje, sus propias normas y su propia cultura, dedicada a una práctica conocida como capping.

Los cappers eran individuos, generalmente hombres adultos, que se infiltraban en plataformas de streaming frecuentadas por jóvenes. Mediante manipulación y presión social, conseguían que sus víctimas realizaran actos comprometedores frente a la cámara. Luego capturaban esas imágenes o vídeos, los llamados «caps», y los utilizaban como palanca de chantaje para exigir más contenido, dinero o simplemente para destruir la vida de sus víctimas por diversión.

No eran lobos solitarios. Eran una red. Compartían técnicas entre ellos, intercambiaban material y se coordinaban para atacar a víctimas específicas. Sus víctimas eran, casi sin excepción, menores de edad.

The Daily Capper: el crimen celebrado en público

El descubrimiento más perturbador de toda la investigación fue la existencia de un canal de YouTube llamado The Daily Capper, activo desde junio de 2010. Este programa semanal documentaba, con total falta de remordimiento, las actividades de esta comunidad.

Sus creadores utilizaron imágenes de un programa infantil de HBO llamado Crashbox y las combinaron con una voz sintetizada para narrar casos de explotación y chantaje. La mezcla entre estética infantil y contenido criminal resultaba profundamente inquietante.

Portada del programa Crashbox

El programa relataba qué cappers habían tenido más «éxito», qué víctimas habían sido explotadas y qué chantajes habían funcionado mejor. Las edades de las víctimas se mencionaban con total normalidad, incluso cuando se trataba de niñas de 12, 13 o 14 años.

Las chicas mayores de 18 años eran consideradas «retiradas» por esa comunidad.

Pero si el programa semanal ya era suficientemente alarmante, lo que vino antes lo era aún más.

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Los premios Capper: una gala del horror

Antes incluso de que comenzara el programa semanal, los creadores de The Daily Capper organizaban una ceremonia anual de premios, una suerte de gala al estilo de los Oscar, para celebrar los «logros» de la comunidad durante el año.

Captura de los premios de Capper

Las categorías incluían Mejor Sitio de Capping, Mejor Capper del Año y, la más perturbadora de todas, Chantajista del Año. En la edición de 2010, más de 4.000 votos fueron emitidos para una sola categoría, lo que da una medida aterradora de la escala que había alcanzado esta comunidad.

El ganador de Chantajista del Año en 2010 fue un usuario conocido como Cody1206, quien había ganado notoriedad por el acoso sistemático a una joven llamada Payton, a quien chantajeaba a diario. El programa describía su situación con frialdad absoluta, como si fuera el argumento de una película y no la vida real de una persona.

Lo que hace este detalle especialmente relevante es que este mismo nombre, Cody1206, sería el centro de uno de los giros más inesperados de toda la investigación.

La investigación: errores, hackers y la verdad

Tras la muerte de Amanda y la explosiva viralidad de su vídeo, las autoridades canadienses pusieron en marcha una investigación dedicada a identificar a Tyler Boo. Al mismo tiempo, el colectivo de hackers Anonymous decidió tomar las cosas por su cuenta.

Anonymous publicó un vídeo anunciando que habían descubierto la identidad del responsable, señalando directamente a Cody1206. Filtraron información personal, teléfonos y direcciones. El problema fue que casi toda esa información era incorrectamente atribuida, correspondía a personas completamente ajenas al caso, y la fecha de nacimiento que proporcionaron para Cody estaba equivocada por más de una década.

Más importante aún, Cody no era Tyler Boo.

La investigación policial oficial, más meticulosa y rigurosa, llegaría a la verdad real: el hombre detrás del alias Tyler Boo era Aydin Coban, un ciudadano neerlandés de 44 años. Coban no era un caso aislado dentro de la comunidad capper, era uno de sus miembros más activos y prolíficos. Operaba con casi un centenar de perfiles falsos en redes sociales y tenía una larga lista de víctimas repartidas por varios países. En el caso de Amanda, la había acosado de forma constante durante tres años.

Coban

Fue condenado a 13 años de prisión.

En cuanto a Cody, aunque resultó ser inocente del cargo específico de ser Tyler Boo, las investigaciones apuntaron a que sí era un miembro activo de la comunidad capper y que había compartido material de Amanda, lo que lo convertía igualmente en parte del engranaje que destruyó su vida.

El regreso final de The Daily Capper

Uno de los episodios más extraños de esta historia ocurrió cuando, después de más de un año sin actividad, The Daily Capper regresó para emitir un único episodio más, justo en el momento en que el caso de Amanda estaba en el centro de la atención mediática mundial.

En ese episodio final, los creadores intentaron distanciarse de cualquier responsabilidad, señalando a Cody como culpable y presentándose casi como observadores neutrales. Sin embargo, ese mismo episodio reveló algo que lo contradecía todo: Amanda había dejado un comentario bajo el vídeo en el que ella había sido mencionada como objetivo. En ese comentario, escrito el 4 de enero de 2011, Amanda explicaba que estaba siendo chantajeada y que la policía estaba buscando al responsable.

Los creadores de The Daily Capper sabían lo que le estaba pasando. Y no hicieron nada. Ese fue el último episodio que emitieron. Después, desaparecieron de nuevo en la oscuridad.

¿Quién es el responsable de esos vídeos?

A pesar de toda la atención internacional que recibió este caso, el creador de The Daily Capper nunca ha sido identificado públicamente. Una persona que durante años documentó y celebró la explotación de cientos de menores, que sabía lo que le estaba ocurriendo a Amanda y eligió ignorarlo, para basicamente burlarse de ello, sigue en el anonimato.

¿Qué fue del canal y de sus miembros? Desaparecieron sin dejar rastro alguno.

Es una de las grandes cuentas pendientes de este caso.

La moderación en las plataformas digitales de los menores es una responsabilidad. En los primeros años de internet, la falta de regulación permitió que comunidades como los cappers operaran abiertamente, incluso en YouTube, sin consecuencias durante años. La historia de Amanda Todd quedó como una herida abierta en la historia de internet. Y mientras queden preguntas sin responder, lo seguirá siendo.

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Escrito por
MisteryInternet

Desde 2012 escribiendo este blog, investigando los rincones más oscuros de internet, leyendas urbanas, crímenes y fenómenos paranormales que se esconden fuera de la vista.  Mi objetivo inicial de abrir un blog que desmientiera creepypastas populares fue evolucionando a lo que es la web actual, con más de 30 categorías y más de 800 entradas disponibles. Espero que disfrutes tu lectura.

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