A simple vista, un cartel pegado en una farola no tiene nada de extraño. Anuncios de conciertos, mascotas perdidas, propaganda política o avisos vecinales forman parte del paisaje urbano de cualquier ciudad del mundo. Pero a finales de los años 2000, ciertos barrios de Osaka comenzaron a llenarse de unos pósters tan absurdos como inquietantes: la fotografía de un anciano desconocido acompañada de mensajes crípticos que nadie lograba comprender del todo.
El fenómeno recibió el nombre de “Renaku Matsumura”, y más de quince años después sigue siendo uno de los misterios urbanos más extraños surgidos del internet japonés.
Un rostro por toda la ciudad
Todo comenzó alrededor de 2009 en los distritos de Umeda y Nakatsu, dentro de Kita-ku, una de las zonas más concurridas de Osaka. De repente, cientos —y posiblemente miles— de pegatinas y carteles empezaron a aparecer en postes eléctricos, vallas, muros, señales de tráfico y tablones públicos.
Lo perturbador no era únicamente su cantidad, sino el contenido.
Los carteles mostraban siempre la cara de un hombre mayor mirando fijamente a cámara. No era una fotografía policial ni un anuncio comercial. Tampoco parecía una campaña política o un cartel de búsqueda de desaparecidos convencional. Simplemente era un anciano desconocido, retratado en distintas poses y ropas, como si alguien hubiese repartido por toda la ciudad un álbum familiar privado.
La imagen iba acompañada de frases cortas escritas en japonés. La más común era:
“Genki desu ka?”
(“¿Cómo estás?”)
Una frase inocente en apariencia, pero inquietante al aparecer junto al rostro inexpresivo del hombre.
Otras variantes incluían expresiones como “Estoy esperando tu contacto”, “Esperando noticias tuyas” o “La aldea espera tu contacto”.
¿Qué significa Renaku Matsumura? puede interpretarse de múltiples formas dependiendo del uso de kanji o escritura fonética japonesa. “Matsumura” puede referirse literalmente a “aldea”, a un apellido japonés o incluso a una organización o grupo ambiguo. Esa ambigüedad convirtió el mensaje en un rompecabezas lingüístico y alimentó toda clase de teorías.
Los materiales utilizados para las pegatinas eran de buena calidad y resistieron más de una década expuestos al sol y la lluvia. Los vecinos intentaron retirarlos, pero muchos estaban pegados con adhesivos extremadamente fuertes. Incluso cuando alguien conseguía quitar uno, tarde o temprano aparecía otro en algún lugar cercano.
Además, muchos carteles se colocaron en sitios difíciles de alcanzar: tejados, postes elevados y estructuras donde sería complicado acceder sin escaleras. Todo esto daba la impresión de una operación organizada y persistente.
Las teorías sobre Renaku Matsumura
Como ocurre con casi cualquier misterio urbano japonés, internet comenzó a producir explicaciones de todo tipo.
La teoría más lógica era que el hombre estuviese desaparecido y que alguien tratara de localizarlo. Japón tiene un fenómeno conocido como johatsu (“evaporados”), personas que abandonan voluntariamente su vida y desaparecen sin dejar rastro. Sin embargo, la teoría no encajaba demasiado bien. Los carteles no incluían nombre completo, teléfono o recompensa.
Otra hipótesis vinculaba el caso con comunidades de personas sin hogar cercanas al río Yodo. Algunos usuarios afirmaban que existía un asentamiento conocido como “Blue Tent Village”, y que el misterioso “Matsumura” podía ser un miembro desaparecido del grupo.
Según ciertos rumores, un hombre expulsado del asentamiento habría intentado localizar a un amigo llamado Matsumura mediante los carteles. El problema es que nunca apareció ninguna prueba sólida que respaldara esa historia.
Debido al tono extraño de los mensajes, algunos interpretaron los carteles como una amenaza. La idea era que el anciano debía dinero a alguien y había desaparecido (¿Yakuzas?). Los pósters funcionarían entonces como presión psicológica para obligarlo a contactar con sus acreedores. Mostrar el rostro de alguien públicamente puede servir como intimidación, aunque los mensajes eran demasiado ambiguos para una amenaza real.
Como Japón posee numerosos movimientos religiosos extraños y sectas marginales, también apareció la teoría de que “la aldea” de la que hablan los carteles fuese una especie de culto.
Y por último la teoría de la de la venganza personal.
Las fotografías parecían personales: el hombre posaba directamente para la cámara, lo que sugiere que quien creó los carteles lo conocía de cerca. Tal vez un familiar, un amigo o una expareja resentida decidió humillarlo públicamente. Aunque, ¿por qué crear tantísimos diseños diferentes?, ¿por qué mantener el proyecto durante años?… no sabemos.
La teoría del arte callejero
Con el tiempo, muchos investigadores aficionados llegaron a la conclusión de que probablemente todo fuese una forma de street art.
En esos mismos años, Japón vivió un auge de pegatinas urbanas misteriosas. Un caso famoso fueron las llamadas “Sumo Stickers”, enormes adhesivos con rostros deformados de luchadores de sumo que aparecieron por todo Tokio alrededor de 2007. Al igual que Renaku Matsumura tenían un significado ambiguo y aparecían masivamente.

La gran diferencia es que el creador de las Sumo Stickers eventualmente concedió entrevistas. En cambio, el responsable de Renaku Matsumura jamás apareció públicamente.
Durante años nadie supo quién era realmente el hombre de las fotos.
Entonces aparecieron nuevas pegatinas.
Estas versiones modernas eran distintas: más pequeñas, impresas con menor calidad y, en ocasiones, magnéticas. Algunas incluían mensajes en inglés como:
- “Osaka Good Boy”
- “Good Conduct All Everyone”
- “Live”
- “I’ll keep walking”
Pero lo más sorprendente fue que en una de ellas el propio anciano aparecía sosteniendo una fotografía de sí mismo. Por primera vez parecía que el hombre no era una víctima, sino alguien consciente del proyecto… e incluso posiblemente su creador.
Otro hallazgo importante fue una pegatina extremadamente rara donde aparecía un nombre completo:
“Takashi Kasuya”
Años más tarde, nuevas versiones incluyeron la frase:
“Mr. Kasuya forever”
Muchos creen que ése podría ser el verdadero nombre del hombre. Sin embargo, nunca se confirmó oficialmente y nadie logró identificarlo con certeza.
Aún hoy, de vez en cuando, siguen apareciendo nuevas pegatinas en Osaka. Algunas parecen hechas por imitadores; otras podrían provenir del mismo autor original.
Una leyenda urbana viva, una mezcla entre arte callejero, obsesión personal y creepypasta real.




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