Durante las décadas de 1970, 1980 y principios de los 90, una serie de películas conocidas bajo el nombre de
Shocking Asia se difundió en circuitos alternativos, videoclubes y pases clandestinos. Estas producciones
formaron parte de un subgénero cinematográfico llamado cine mondo, que quizás conozcas por cintas como
Faces of Death y otros shockumentaries de los que estaré hablando en futuras entradas.
Más que simples documentales, Shocking Asia pretendía ser polémica, causar morbo. Lo consiguió. Y por ello
se le puede decir que es representativo de una época concreta del cine extremo.
Veamos el contenido de estas cintas:
Shocking Asia (1974)
Dirigida por Rolf Olsen y Walter Boos.
A través de imágenes explícitas y una voz en off constante, la película es una sucesión de escenas no relacionadas entre sí
que aborda temas como la relación con la muerte, la brutalidad hacia los animales, el sexo y los fetichismos, las supersticiones
religiosas, el dolor ritual, lo paranormal y la transexualidad.
La película es claramente amarillista y busca el impacto visual fácil, no tanto sobre la muerte como otras películas mondo
similares, sino más bien en el sexo o el exotismo de una cultura lejana para occidente. La crítica destaca un intento de
comprensión filosófica que Occidente difícilmente puede entender. También se menciona el interés del director por la relación
histórica entre Japón y el nazismo, usada como recordatorio y material performativo.

Fotograma de Shocking Asia (1974), ejemplo del tono sensacionalista del cine mondo.
En la cinta vemos segmentos sobre matanza de animales con fines alimentarios o rituales, imágenes en hospitales y procedimientos
médicos, cremaciones tradicionales de la India (con cadáveres lanzados al río Ganges), escenas sobre una cirugía de cambio de
sexo y también imágenes de niños con malformaciones.
La guinda del pastel quizás sean las escenas más sexuales. El documental no se corta en mostrar la sexualidad de los bajos
fondos de Singapur. Se afirma que la mayoría de los clips utilizados son reales, aunque esto aún no se ha verificado.
Por ello se prohibió en Finlandia.

Cartel promocional original de Shocking Asia.
Shocking Asia II: The Last Taboos (1985)

Póster promocional de la secuela The Last Taboos.
Olsen volvió diez años después a hacer una secuela que no innova en nada a la anterior.
La nueva Shocking Asia se basa casi un 70 % en material de Filipinas. Por ejemplo, muestra la conocida Casa Hobbit,
un bar en Manila regentado por enanos. Aunque no tiene un gran impacto shock, se puede considerar una curiosidad.

La Casa Hobbit de Manila, una de las localizaciones más recordadas del filme.
También incluye una escena donde la gente obliga a tiburones a tragarse erizos de mar (escena copiada de una de las películas
de Mondo Cane), peleas de gallos, más escenas con personas con discapacidades de nacimiento y algunos rituales
espirituales. También hay alguna corrida de toros (con mal resultado) y de nuevo, escenas sexuales.
Los segmentos sobre la vida nocturna y la prostitución en Filipinas, Japón y Taiwán son probablemente lo menos sensacionalista,
y es, dicen, cuando la película saca su máximo potencial.
Aunque no hay nada realmente perturbador en esta película, especialmente para quienes ya están familiarizados con los
documentales de este estilo, es una excelente ventana a la vida en algunos países asiáticos de la década de 1980. Sin embargo,
esta entrega es a menudo olvidada y considerada la más repetitiva y menos shockeante.
Shocking Asia III: After Dark (1996)

Portada de After Dark, la entrega más controvertida de la trilogía.
La última de la trilogía, esta vez dirigida por Sung-Jiu Kuang y Takafumi Nagamine.
El enfoque de esta cinta es algo diferente y se centra más en lo sexual. La contraportada sugiere lo siguiente:
Una historia sobre los aspectos más asombrosos de la vida de los pueblos asiáticos. La revolución sexual en Japón, los clubes
transexuales, las sex shops, la vida nocturna del Barrio Rojo de Tokio. Además de lujosas cenas con monos, tatuajes místicos
y formas de sobrevivir en la selva.
Prácticas fetichistas y sadomasoquistas mostradas como performances, más escenas relacionadas con procesos de reasignación de
sexo, encuentros entre prostitutas y clientes, así como algunos fetiches poco comunes y una recordada escena en la que una
mujer amamanta dos lechones.
Pero no todo es sexual: también aparecen escenas con piercings extremos, animales con deformidades extrañas y más rituales
extraños que muestran el lado más oscuro de Asia.
Más cercana a la explotación sexual que al falso documental antropológico, es considerada la más polémica de las tres.
Se siente menos como un documental y más como una película para adultos disfrazada. Su circulación fue principalmente en
copias pirata o incompletas.

Fotograma de Shocking Asia III.
¿Qué hay de real en su metraje?
Uno de los debates más importantes sobre Shocking Asia es qué tan reales eran sus imágenes. Dependiendo
de la película, lo eran en mayor o menor medida.
Algunas escenas eran auténticas, filmadas en hospitales, morgues o eventos reales, mientras otras estaban
recontextualizadas, exageradas o directamente manipuladas mediante el montaje.
Esto genera una paradoja: aunque se vendían como “documentales”, muchas de estas películas mondo
rompen los principios básicos del documental ético. Ya ocurrió con títulos célebres como Trauma y otros similares.
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