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Creepypastas de Pokemon. Parte 3

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Recopilación de otras 5 creepypastas basadas en Pokemon.

-Prisioneros de la Pokeball

La crueldad detrás de la captura

Solo queríamos ser libres ¿Acaso es mucho pedir?, obligado a pelear contra mi voluntad, siempre al borde de la muerte.

¡Solo queríamos ser libres! esto no debería haber pasado jamás, nunca creí que pudiera llegar tan lejos. ¿Qué? ¿Qué quién soy yo? Soy un Pokémon que acaba de ganar su libertad a costa de la muerte de su entrenador, sé que suena cruel, pero no saben por todo lo que pasé.

Todo comenzó cuando éramos pequeños, mi hermano y yo, vivíamos tranquilos cerca de pueblo pardal en la ruta 114. Bueno tal vez no tan tranquilos, había algunos problemas, siempre estuvimos en una gran disputa con los Seviper; fue tal la batalla que nuestra especie desarrolló inmunidad a su veneno. Esto nos facilitó la guerra pero los Seviper eran astutos y aprendían más formas de acabar con nosotros. En una ocasión mientras dormía, mi padre murió en una pelea con los Seviper, él era nuestro líder y guía. Pero su muerte no fue en vano, pues arrastró hasta las puertas del infierno al líder de los Seviper.

Mi madre tomó su lugar, pero su liderazgo no duró mucho tiempo. Nunca supimos cómo, pero un Seviper logró colarse en nuestra guarida mientras todos dormíamos. El Seviper hizo un ruido extraño pero solo mi madre consiguió escucharlo.

Salió a investigar qué ocurría, cuando de pronto el Seviper la atrapó con su cuerpo y dijo: «¡Tú y todos los tuyos asesinaron a mi padre! ¿Creías que no lo vengaría? Tal vez hayas desarrollado inmunidad a mi veneno pero no a ¡esto!». De repente Seviper enterró su afilada cola en el estómago de mi madre, la sangre brotaba sin parar y el Seviper dijo: «Serás mi trofeo y pronto todos los tuyos también lo serán».

Un río de sangre corría tras Seviper, solo alcancé a ver cómo arrastraba el cadáver de mi madre a las profundidades del bosque. No sabía qué hacer. Creía que esto debía ser un sueño cruel jugando con mi mente. Así que solo cerré los ojos y caí de nuevo en las garras del sueño. A la mañana siguiente estábamos solamente mi hermano y yo. En la entrada de la cueva estaban los cadáveres de toda nuestra especie. No pude evitar romper en llanto. Cuando dos entrenadores nos vieron decidieron pelear con nosotros, sacaron a sus Pokémon ordenándoles cruelmente debilitarnos y al final nos capturaron en una bola roja con blanco.

Creí que era una oportunidad para comenzar de nuevo. Pero me equivoqué. Nos sacaron de esa misma bola y nos ordenaron atacarnos mutuamente. Yo me negué a hacerlo, mi entrenador solo tenía una medalla, así que no tenía tanta influencia en mí. Pero mi hermano me atacó con una cuchillada. ¡Lo habían controlado! Mi entrenador me metió a aquella bola roja con blanco, creo que se llama Pokébola. Dijo que yo no lo obedecía y que lo mejor era esperar un tiempo.

Mi entrenador ganó dos medallas más. Ya podía controlarme contra mi voluntad. En ese momento tuve que pelear de nuevo con mi hermano, nos obligaron a herirnos hasta no poder más. Al parecer, era así con todos los Pokémon capturados. En varias ocasiones estuve al borde de la muerte. La primera vez que eso ocurrió estaba feliz, creí que todo al fin había terminado.

Pero para mi desgracia me recuperé en un centro Pokémon. Al cansarme de todo esto, decidí planear mi escape. Por fin saldríamos del control de esos niños. Descubrí cómo salir de la Pokébola; al hacerlo tomé la de mi hermano y lo liberé presionando el botón de en medio como lo hacían ellos. Le dije: «Huyamos, hay que regresar a casa hermano». Pero él reaccionó atacándome como si yo fuera el enemigo. ¡Estaba completamente dominado!

Se escuchó el rechinar de la puerta. ¡Eran nuestros entrenadores! Tomé las Pokébolas y las arrojé a su rostro, pero estas solo se rompieron. Entonces, mi hermano reaccionó. Dijo: «¿Qué hago aquí? ¿Donde está mamá?». Le dije que éramos los últimos de nuestra especie y que debíamos huir. Corrí por aquella puerta, los embestí y rompí una ventana con mi garra. No me importó que los cristales saltaran a mi cara, solo salté.

Mi hermano me siguió. Corrimos al bosque pero el padre de nuestros entrenadores salió enfurecido sacando a un Salamence de su Pokébola. Lo montaron y salieron en nuestra búsqueda. Le dije a mi hermano: «Ocúltate en aquel árbol, cuando te grite saltarás al cuello de Salamence y yo a su estómago». Cuando estuvieron cerca, grité: «¡Ahora!». Atravesé su estómago sin piedad. Su sangre azul manchaba mi brazo, recordándome la muerte de mi madre. Entré en un sádico frenesí y comencé a golpearlo sin parar.

Cuando Salamence murió, su entrenador se arrodilló, manchado en sangre. Nuestros entrenadores estaban paralizados. Antes de que pudieran sacar otro Pokémon, ya los tenía entre mis garras. Mi hermano atravesó sus pulmones mientras yo los estrangulaba mirándolos a los ojos. Al fin éramos libres, a costo de la sangre de quienes nos tomaron prisioneros.

-Pokerus

Los Pokémon son versiones mutantes de las especies de la Tierra que se originaron con el virus Pokérus. Las criaturas infectadas crecían y evolucionaban más rápido. Cuando el cometa original con el virus chocó en la Tierra, ya traía formas Pokémon de otros planetas como Clefairy y Deoxys.

Se dice que Ditto es el Pokérus en una forma pura e inteligente. Mew puede estar relacionado a esta forma, pero en un estado de evolución más avanzado. En la actualidad, la mayoría de las formas previas de vida en la Tierra han sido reemplazadas, excepto por algunas aves, peces y humanos. Algunos dicen que los humanos ya están afectados, de ahí que los niños alcancen la madurez tan pronto.

Los Pokémon «legendarios» sobrevivieron a la destrucción de planetas anteriores usando sus habilidades para manipular tiempo y espacio. El virus es tan peligroso que permite destruir ciudades enteras, lo que explica la apariencia rudimentaria de los pueblos. El Pokérus será el fin inevitable de toda la vida sobre la tierra; Missingno es solo un caso extremo de esta mutación rápida.

-El origen de MissingNo

El error en el sistema

Existe la teoría de que Cubone es en realidad un bebé Kangaskhan y que Kangaskhan es la evolución «perdida» de Marowak. La Pokédex menciona que Cubone usa el cráneo de su madre fallecida, y los bebés Kangaskhan son extremadamente apegados a sus madres.

Esto explica a MissingNo: originalmente Kangaskhan era la evolución de Marowak, pero al ser removido del código, pasó a un espacio vacío. Por eso, al darle un Caramelo Raro a un MissingNo (de cierto tipo), este evoluciona en Kangaskhan.

-Entrenador tipo fantasma

Yo vivía en Ciudad Azafrán, cerca del gimnasio de Sabrina. Ella es mi prima. Sus padres murieron cuando tenía 7 años por el ataque de un Charizard agresivo, y desde entonces se volvió fría y callada. Fue nombrada líder de gimnasio con apenas 14 años.

Yo quería seguir sus pasos. Un día en la escuela me tocó investigar el tipo Fantasma. Descubrí que hace solo 20 años científicos como Oak dudaban de su existencia, hasta que Agatha de la Élite Cuatro capturó un Gastly. Los ataques fantasma son muy efectivos contra los psíquicos. Pensé que si atrapaba uno, vencería a Sabrina y seríamos un equipo invencible.

Mi maestra me dijo que no sabía dónde atraparlos, que la gente solía escapar por miedo. No hay cuevas cerca de Azafrán, pero a unos minutos en bicicleta está Pueblo Lavanda y la Torre Pokémon, el cementerio más grande de la región. Estaba seguro de que allí encontraría lo que buscaba.

Ya al llegar, entré en la torre. En el primer piso había mucha gente que lloraba a sus Pokémon, pero que no se atrevían a subir más. Me dirigí a las escaleras, tomé aire, sostuve con fuerza la Pokéball de Meowth que me había traído de mi casa, y subí… Grave error, el peor de mi vida. En el siguiente piso había tumbas y algunos entrenadores valientes que, al igual que yo, buscaban fantasmas. Seguí al otro lado de la habitación. Decía para mí mismo: «Todavía estás a tiempo, sal de aquí mientras puedas», y a pesar de que mis piernas temblaban, avanzaba lentamente. Estaba muy decidido. «¿Cuál capturaré?», pensaba mientras iba a la Torre Pokémon. Sería genial un Gengar, aunque por su dificultad de captura me conformaba con un Gastly.

El tercer piso se encontraba vacío, solo había tumbas y algunos huesos tirados. Un olor nauseabundo me golpeó en la nariz, como olor a muerto en putrefacción. Pronto identifiqué de dónde venía el olor: del cadáver putrefacto de una Marowak hembra.

La Marowak estaba corroída de todo el cuerpo, como si ya llevara días en ese lugar. Pero lo más aterrador era la cabeza, la cual estaba completamente abierta, sangrando con lo que quedaba de materia gris y sin cráneo a la vista.

Me asusté, quise salir corriendo, pero recordé que las Marowak mueren al dar a luz y que el Cubone al nacer le arranca el cráneo a la madre para usarlo él; seguramente hace unos días esa Marowak dio a luz y por eso estaba en ese horroroso estado.

Seguí caminando. Cada vez era más difícil ver debido a la niebla del lugar; sabía que esa niebla no era normal, la torre era un espacio cerrado y es físicamente imposible que haya niebla en un espacio cerrado y menos en esta época del año. Solo podía significar que me acercaba al Pokémon fantasma que tanto quería.

Al poco rato de caminar escuché un sonido, un chillido horrible que más bien parecía un lamento. Quise correr, pero mis piernas no me respondieron. El chillido se acercaba cada vez más hasta que lo tuve a mi derecha, luego se detuvo. Me daba miedo voltear a mi derecha, pero tenía que hacerlo. Fue grande mi alivio al ver que no era nada más que un Cubone. Había escuchado que lamentaban la muerte de sus madres con un horrendo lamento.

El Cubone me miraba, tenía los ojos rojos como si acabara de llorar, y su espectral figura daba una sensación de tristeza y odio a la vida. Me dio la sensación de que la única razón por la que no acababa personalmente con su propia vida era para no hacer vano el sacrificio de su madre.

Me alejé de la criatura con una mezcla de lástima y miedo en mi alma, cada vez me sentía menos seguro.

El cuarto piso estaba completamente vacío, y la niebla ya era tan espesa que no se podía ver nada. Tenía que caminar lentamente para evitar tropezarme con alguna tumba. Poco tiempo después, el aire se puso muy frío. Yo estaba asustado, pensé en irme de ese lugar pero no pude moverme.

Una sombra apareció entre la niebla con una mirada diabólica. No parecía ningún Gengar, tampoco un Haunter, y mucho menos un Gastly; solo era una sombra, un fantasma, un espectro.

Me asusté, pensé que en mi afán de querer encontrar un Pokémon tipo fantasma, me había topado con un auténtico fantasma. Estuve a punto de escapar asustado, cuando recordé mi trabajo: Los Pokémon tipo fantasma son capaces de crear ilusiones y así asustar a los viajeros.

Estaba seguro: eso que tenía frente a mí era un Pokémon tipo fantasma. No sabía si un Gastly, un Haunter o un Gengar, pero sería mío.

Tomé la Pokéball y llamé a Meowth. Al mirar al fantasma, Meowth erizó su pelo y me miró con un rostro aterrado.

“¡Usa Día de Pago!”, ordené a Meowth, pero el felino estaba muy asustado para reaccionar.

Di unas cuantas órdenes más, pero Meowth no reaccionaba. Mientras, el fantasma me gritaba con una aterradora voz: “¡Lárgate!”

“Muy bien, Meowth, si no vas a pelear, lo haré yo mismo.”

Después de decir eso, corrí y me lancé hacia el fantasma. Jamás debí haber hecho eso.

Todo se puso oscuro, solo estábamos Meowth y yo.

“¿Con que quieres un Pokémon fantasma?”, preguntó la misma voz. Asentí con la cabeza. Un cuchillo cayó a mis pies. “Para poder dominar la muerte tienes que ser capaz de causarla sin sentir remordimientos.”

Tomé el cuchillo sin saber qué hacer, pero luego de ver a Meowth, comprendí. Agarré a Meowth entre mis brazos y le clavé el cuchillo en el estómago, el cual recorrí lentamente de un extremo a otro. Cuando terminé, dejé el cadáver de mi viejo amigo en el suelo. Ya no sentía miedo, el horror ya debía haber pasado.

“Eso fue fácil”, respondió la voz. “Ese gato no era más que tu mascota. Para demostrar tu poder sobre la muerte tienes que hacerle lo mismo a un ser más cercano a ti”.

Detrás de mí aparecieron dos personas que yo conocía bien… Mis padres.

Mi alma se llenó de miedo cuando supe qué debía hacer. No era miedo, era terror; estaba viviendo el peor horror del mundo. “Ya no hay vuelta atrás, no tienes opción”. Cogí el cuchillo y lentamente hice lo mismo que hice con Meowth.

“Muy bien”, respondió la voz. “Ahora eres un auténtico Amo de la Muerte”. De la oscuridad apareció un Gengar. Yo sabía qué hacer: agarré una Pokéball y la lancé hacia él. Lo había logrado, tenía el Pokémon fantasma que vine a buscar.

La oscuridad desapareció, y la voz dijo por última vez: “Qué valiente, eres la segunda persona que completa con éxito este ritual”. Sabía bien que hablaba de Ágatha, la famosa entrenadora de la Élite Cuatro.

Me encontraba de nuevo en la Torre Pokémon. Ya no había niebla y a mi derecha se encontraba el cadáver de Meowth. Mis padres habían desaparecido. Ya no sentía miedo ni culpa; viví el más grande horror y lo superé. Nada más me volvería a dar miedo. Sabía que nadie más que Ágatha había llegado tan lejos como yo, que todos los que lo intentaban escapaban asustados después de ver al fantasma.

Cogí a Meowth y busqué una tumba vacía, enterré a mi amigo y salí de la torre. Observé la Pokéball con mi nuevo Pokémon: Gengar. No regresé a casa, sabía que mis padres no estarían allí. Lo confirmé después de ver las noticias: ellos estaban muertos.

Escapé de la ciudad y llegué a Johto. Comencé a vivir en Ciudad Iris.

Han pasado ya 10 años desde entonces, ahora soy el líder del gimnasio de esta ciudad. Hace tres años, la compañía Silph S.A. inventó un objeto llamado Scope Silph que sirve para poder anular las ilusiones de Pokémon fantasmas y así atraparlos como si fueran Pokémon normales. Desde entonces muchos jóvenes han capturado Pokémon fantasmas e incluso algunos se hacen llamar entrenadores fantasmas. Pero no lo son. Para poder sacar el máximo potencial de un Pokémon fantasma, se necesita vivir el horror que yo viví, ser un auténtico Amo de la Muerte.

En cuanto a Sabrina… Sigue siendo líder de Gimnasio y yo sigo obsesionado con vencerla… Pero no solo vencerla, quiero humillarla, traumarla y hacerle vivir las peores experiencias que jamás haya vivido, para poder demostrarle lo fuerte que me he vuelto. Por eso he puesto mi vista en tres fantasmas Pokémon. No Pokémon tipo fantasma, sino los fantasmas de tres Pokémon que murieron en la Torre Quemada de Ciudad Iris ya hace mucho tiempo, un Vaporeon, un Jolteon y un Flareon que, según cuenta la leyenda, después de morir ganaron nuevos poderes.

¿Que cuál es mi nombre? No lo recuerdo, hace años que no uso mi verdadero nombre, pero hoy en día me hago llamar Morti.

-Pokémon Oro Empañado

Captura del juego

Siendo alguien que no conoce tanto de tecnología como una persona de esta generación debería, sé muy poco sobre lo que puede hacer la tecnología. Dejando de lado los e-mail, el MSN, y la descarga ocasional de algo que era inaccesible para mí de otra manera en el momento, tengo más o menos el mismo conocimiento que una persona de ochenta años pueda poseer sobre el mundo electrónico.

Por ejemplo, y la causa de esta experiencia que voy a relatar, yo no tenía idea de que alguien era capaz de hackear juegos de Pokémon para hacer sus propias sub-historias en el mundo, y menos podía imaginar que era posible hacer una copia física de ese hack en un cartucho real.

Sin embargo, tuve la mala suerte de aprenderlo de una manera lo más perturbadora posible.

Cuando era más joven, Pokémon Oro fue mi primer juego de la popular franquicia. Me hice muy unido a las pequeñas criaturas que mi personaje (a quién le puse mi nombre incluso cuando elegí al personaje varón siendo yo mujer) atrapó y ocasionalmente fantaseaba con las aventuras que tendríamos en una línea de historia inventada por mí. Eso no es muy importante ni viene al caso, de todas maneras.

Lo qué sí es importante es el hecho de que nunca abandoné mis fantasías infantiles, las memorias de ese primer juego eran demasiado adoradas por mí como para dejarlas ir. Por esa razón aún tengo mi viejo cartucho de Pokémon Oro, completo con un abuso total del glitch de copia. Sin embargo, me niego a re-comenzar mi juego, porque tengo miedo de que se pierda la magia de ese antiguo juego.

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Quería jugar una partida nueva completa de la versión con la recuerdo que fui más feliz, pero cartuchos viejos son bastante difíciles de encontrar fuera de la Internet hoy en día, lo máximo que puedo encontrar en los mercados de artículos usados son juegos de GBA, y muy difícilmente de Pokémon.

Afortunadamente para mí, mi abuela aún apoya enteramente mi ya antiguo amor por Pokémon y muy seguido me compra cajas de cartas, juguetes, video casetes y otros productos con los que se encuentra en sus frecuentes visitas a subastas locales. Para dejarles en claro, pocas de las cosas que me da están en buenas condiciones: cosas olvidadas hace mucho tiempo, guardadas en un mohoso sótano después de que la etapa infantil del dueño casi nunca lo están. Pero, como son regalos de una pariente muy querida, los atesoro como si estuvieran hechos de Oro.

Hace muy poco, ella me dio una caja con un video casete en perfectas condiciones que contenía episodios del principio de la primera temporada, varios cientos de cartas muy usadas y maltratadas,…y un cartucho de juego de GBC sin etiqueta.

El cartucho era del familiar color dorado metálico del juego que andaba buscando. Incluso cuando la etiqueta había sido removida, y una enorme y roja X había sido dibujada en el lugar donde la pegatina solía estar, podía decir con facilidad qué juego era… ¿cuál otro podría tener ese color? Podrán imaginar mi emoción por finalmente encontrar otra copia. Agradecí a mi abuela con mucho amor y le prometí que jugaría ni bien llegara a casa, lo cual hice.

Comenzar fue un poco difícil, no porque el juego estuviera dañado, sino que le había vendido mi Gameboy Advance a mi hermano menor años atrás por algunas de sus mejores cartas de Pokémon… cuando algo le pertenece a él, es difícil lograr que me lo preste. Supongo que así son las relaciones de hermanos.

Después de varios sobornos, finalmente tuve en mis manos mi antigua GBA y rápidamente introduje el juego. Escalofríos llenaron mi cuerpo mientras la animación del inicio del juego comenzó a reproducirse, enviando una ola de nostalgia sobre mí. Era bueno ver esa animación de nuevo.

El juego se abrió normalmente, la pixelada imagen de Ho-oh volando por el cielo debajo del título se presentó antes de dirigirme a la normal pantalla de selección. Había una partida guardada, pero me importaba poco lo que alguien hizo antes que yo. Mi sentido común me decía que estaba condenado a conocer un equipo lleno de Pikachus con nombres ridículos si me atrevía a abrir la partida.

Comencé un nuevo juego. Aquí fue cuando noté que algo no estaba muy bien. La común introducción que involucraba al profesor presentándote al mundo de los Pokémon no se mostró. En realidad, la cosa fue más o menos así:

Comenzó con una pantalla negra, que era bastante familiar considerando que así era como las versiones Oro, Plata y Cristal comenzaban. Pero, en vez de la normal ventanita de diálogo preguntando “¿Qué hora es?”, la ventana decía algo así como…

………..
…….

Los Pokémon no son más que herramientas.
Úsalos, y luego tíralos a la basura.
……..

La pantalla negra se desvaneció, revelando un área vacía de noche. Me parecía familiar; la recordaba vagamente como una ruta en una de las partes del principio del juego. En el silencio de esta escena, el sprite de tu rival —que yo, de ahora en adelante llamaré Silver— entraba en escena desde la izquierda. Se movía un poco más lento de lo normal, como si estuviera vacilante. Una vez que llegó al medio, se paró y miró atrás para ver el lugar de donde vino, luego volvió a voltearse y volvió a caminar hacia atrás.

Por un momento, se paró allí mirando al lado izquierdo de la pantalla antes de que una ventana de diálogo apareciera debajo de él diciendo nada más que “…”. Después de eso, volvió a dar la vuelta, solo esta vez saliendo de la pantalla.

La escena se desvaneció para ser reemplazada por Silver parado afuera del laboratorio del Profesor Elm. Estaba claramente en una parte un poco más avanzada del juego de lo normal, mientras se podía ver al profesor y a sus asistentes saliendo del laboratorio yendo por diferentes caminos. El personaje de Gold (el protagonista usual) no se veía en ninguna parte.

Después de esa corta escena, la pantalla se quedó sobre Silver. Creí que el juego se había congelado al principio, pero finalmente me di cuenta que era capaz de moverlo. Honestamente estaba algo emocionada, Silver fue —y siempre va a ser— mi rival favorito, y era interesante que pudiera jugar siendo él.

Lo moví un poco más abajo para ver si podía explorar, pero me paraba cada vez que daba un paso más lejos del frente del laboratorio. Una ventana de diálogo saltaba diciendo “No puedo irme aún…”, y me hacía retroceder un paso. Me moví hasta el lugar donde estaba parado originalmente y me moví hacia la ventana. Funcionó como una puerta, ya que me hizo entrar en el laboratorio.

Dejando de lado el equipamiento regular —estanterías con libros, computadoras, cubos de basura, todo eso— el laboratorio estaba vacío; lo que era de esperarse ya que los empleados se habían ido minutos antes. En la mesa había una sola pokébola, y al no tener un Pokémon aún, me acerqué y la tomé.

Una ventana de diálogo apareció diciendo “Obtuviste un TOTODILE” pero no se reprodujo la música usual de cuando se agarra un objeto… aparentemente, robar no era tolerado ni por el juego. Después de presionar “A”, me dio la opción de nombrar al Pokémon, a lo que respondí “Sí” ya que amo ponerle apodo a estas criaturas. Cuando me llevó a la pantalla para nombrar, otra ventana de diálogo apareció, interrumpiendo el proceso de nombramiento:

“¡No le pongas nombre! Solo generarás un vínculo inútil.
No lo ames, úsalo.”

Era claramente la “voz” de la misma persona que habló al principio. Lo encontré extraño…

La pantalla para nombrar se desvaneció dejándome en el laboratorio vacío, y de inmediato traté de salir por la puerta del frente, pero me detuvo Silver diciendo “No saldré por ahí…”. Otra vez, fui hacia atrás y salí por la ventana que usé de entrada.

Como si las cosas no fueran ya muy extrañas, cuando salí de Pueblo Primavera para comenzar mi aventura y puse un pie en la hierba alta, era casi imposible que me atacara un Pokémon salvaje. Normalmente, iría por un camino distinto para evadir la hierba más tarde durante el juego, pero al principio disfrutaba de subir el nivel de mis Pokémon… por lo que no ser capaz de encontrar algo con lo que pelear era un poco frustrante.

Después de varios minutos de caminar hacia delante y atrás en los recuadros de hierba, finalmente me encontré un Pokémon. Un Sentret, nada fuera de lo ordinario, pero cuando iba a enviar a mi Totodile y elegir el único movimiento útil que tenía en ese momento —Arañazo—, el Pokémon huyó. Estaba bastante confundida, los Pokémon salvajes nunca huían… al menos no ese Pokémon. Después de unos cuantos intentos más, todos los encuentros terminaron igual, por lo que decepcionada continué hasta Ciudad Cerezo.

Justo antes de entrar a la ciudad, reconocí ese área antes de la ciudad como el lugar donde Silver caminaba al principio del juego. Al entrar en la ciudad, me encontré con Gold, quien sin decir nada me desafió a una batalla. Su Pokémon, Cyndaquil, ya era de un nivel un poco más alto que el mío (todavía estaba atrapada en el nivel 5, mientras él ya estaba en nivel 7) e incluso cuando tenía la ventaja de tipo, él me venció. Antes de desmayarme, el sprite de Cyndaquil se cambió por el de Gold… se veía decepcionado.

Después de salir del centro Pokémon de Ciudad Cerezo —no lo había usado antes, pero al parecer era mi única opción—, caminé hacia el lugar donde Gold me había desafiado solo para darme cuenta que no podía volver a luchar con él a estas alturas.

El juego se estaba poniendo un poco molesto ahora: no tenía dinero, ni Pokégear, ni Pokédex, y era incapaz de luchar con Pokémon salvajes. Afortunadamente, una vez entré en la ruta 30, había otros entrenadores con los cuales podía luchar y fácilmente vencer… aunque ninguno de ellos parecía querer hablar conmigo luego de que ganara.

Para entonces, había entrado a Ciudad Malva, pero el nivel de mi Pokémon era aún muy bajo como para vencer al líder. Pero con el dinero que gané de los entrenadores con los que luché antes, pude al menos comprar algunas pociones, así que sentí que estaba lista. Los entrenadores del gimnasio eran lo suficiente débiles como para que solo me viera obligada a usar dos de las pociones que compré, y pude subir de nivel una vez. Aún así, cuando enfrenté al líder de gimnasio, probó ser demasiado para mí y perdí. Después de ganar, él hizo lo mismo que Gold… y se veía decepcionado, tal como él.

Cuando la batalla terminó, no me desmayé, sino que tuve que aguantar un sermón sobre tratar a los Pokémon correctamente de parte del líder. Una vez terminó de hablar, recibí una opción de una sola palabra: “¿Robar?” Elegí la única opción que me daban, “Sí”.

Silver dio un paso atrás y se lanzó contra el líder, mandándolo varios cuadros hacia atrás. Otro diálogo apareció informándome que había robado la medalla del gimnasio, la MT 31, y 500 $. Luego de eso, me desmayé.

Y así continuó el juego, siendo yo posible de vencer a los entrenadores débiles que encontraba en las rutas y en los gimnasios, pero siempre perdía contra los líderes y me veía obligado a robar sus medallas. La opción de “robar” también funcionaba en gente que normalmente te daría un objeto en el juego, y así fue como obtuve objetos clave como el Buscaobjetos, la bicicleta, el rociador de agua, MO’s y muchos más… de otra manera no me los daban.

Cualquiera con quien hablaba se negaba a devolverme la charla, saludándome solo con un escueto “…” o dándome sermones sobre cómo tratar correctamente a los Pokémon… y también la Enfermera Joy comenzó a tratarme así. Para cuando había llegado a Ciudad Trigal, cada vez que me desmayaba, la enfermera me regañaba.

Los Pokémon salvajes seguían evitándome, y si quería que mi equipo mejorara debía de esperar que las pokébolas que usara atraparan al Pokémon al principio. Lo que hacía más extrañas las batallas con Pokémon salvajes era que incluso cuando hacía que los Pokémon se quedaran en la batalla con Mal de Ojo, el Pokémon se desmayaba. Literalmente. Después de usar Mal de Ojo —si podía atacar primero, ya que el Pokémon enemigo a veces tenía más velocidad que el mío—, antes de que pudiera elegir otro movimiento, el Pokémon salvaje se desmayaría solo.

La ventana de diálogo decía “¡El –Inserte nombre de Pokémon– se forzó a sí mismo a desmayarse!” y la batalla terminaba.

La única cosa que parecía seguir normal al menos para mí eran las batallas con el equipo Rocket. Siempre ganaba contra ellos y siempre me trataban como un niño entrometido que se metía en su camino.

El resto del juego hasta cierto punto no es muy importante. Dejando de lado ganar y robar, todo era más o menos normal. Mientras mis Pokémon maduraban lentamente debido a perder frecuentemente, sí pudieron comenzar a quererme ya que los llevaba a cortarse el cabello y esas otras pequeñas cosas que hacían más grande el lazo de amistad. La última vez que me fijé, la persona que medía la felicidad del Pokémon —uno de los únicos personajes que me hablaban normalmente— dijo: “Está bastante feliz”.

Creo que deben pensar que esto no es perturbador en lo más mínimo, y que debería aceptar que el hack era simplemente un juego hecho para mostrar el lado de Silver en la historia… bueno, lo acepté y lo era, pero la historia no terminó aún.

Una vez que finalmente llegué a Kanto —continuando gracias al proceso de ganar, perder y robar—, me aventuré en Ciudad Verde. En el momento que puse un pie en la ciudad, la música se cortó. Al principio pensé que era simplemente un glitch en la programación, y que de ahora en adelante iba a tener que aguantar un juego sin sonido. Pero quedándome parado un rato allí, se pudo escuchar un débil sonido que se desvaneció.

Ahora estaba seguro que la música se había arruinado, como si tratara de reproducirse, pero no podía. Pero cuando di un paso atrás hacia la ruta de la que vine, la música volvió perfectamente… era solo la Ciudad Verde la que estaba silenciosa.

Ahora estaba curioso, por lo que volví a la ciudad silenciosa y comencé a explorar. No había una persona a la vista… nadie en el exterior, nadie en las casas, ni siquiera había gente en el Pokémercado y el Centro Pokémon. La ciudad estaba enteramente vacía… solo el silencio y el ocasional sonido suave que todavía no podía identificar.

Cuando caminaba hacía el gimnasio, el sonido se hizo más alto. Supuse que el ruido venía de adentro, por lo que me adentré. Allí adentro tampoco había nadie. Caminé hacia donde el líder de gimnasio acostumbraba a estar y pasé de ese punto para chocar contra la pared de ladrillo. Entonces fui transportado a otra habitación… la pared escondía unas escaleras.

El lugar estaba también en silencio mortal… pero el sonido comenzó a sonar de nuevo. Era mucho más alto esta vez, y pude identificar un montón de sonidos agudísimos al azar… que juntos, sonaban como gritos.

A pesar de que mis manos temblaban y mi corazón latía insoportablemente, exploré la habitación, que estaba teñida de un rojo apagado como en Pokémon Rojo. La habitación seguía un patrón zigzagueante y los gritos sonaban al azar, algunos cortos, otros largos y exagerados… sonaba como si estuvieran torturando a alguien.

Mientras continuaba por los pasillos, me encontré con varias imágenes perturbadoras: sprites de NPC’s sin cabeza, o cabezas sin cuerpos. Siempre que trataba de examinar los cuerpos, Silver decía: “No mires…”

La pantalla comenzó a parpadear mientras caminaba, justo como lo hace cuando un Pokémon está envenenado… pero estaba segura de que ninguno de ellos lo estaba. Abrí el menú para chequear. Ninguno estaba envenenado, pero su salud había comenzado a disminuir. Traté de usar una Súper Poción en Feraligatr, pero una ventana de diálogo apareció diciendo: “No tendrá ningún efecto.”

Finalmente, Silver paró cuando la ventana de diálogo saltó para decirme que todos mis Pokémon estaban desmayados… pero no decía lo que esperaba. Decía: “ESTÁN TODOS MUERTOS”.

Finalmente, llegué a la habitación central, teñida de un profundo rojo sangre. En el centro, había unas pocas figuras: un hombre, un Pokémon inidentificable, Gold y su Typhlosion. El Typhlosion de Gold atacó al Pokémon del hombre, pero fue abatido rápidamente; el sprite se volvió rojo, luego gris, y desapareció. El Pokémon del hombre lo había matado.

El sprite de Silver dio un paso solo y el hombre finalmente notó su presencia.

GIOVANNI: Ah, hijo, ya llegaste. Viniste a ver la defunción de tu rival, ¿no?

Gold se dio vuelta para mirarme, solo decía “…”. Silver se acercó al hombre y lo golpeó, lanzándolo hacia atrás. Giovanni se enfureció.

GIOVANNI: ¿Vas a ayudarlo? ¡Te has hecho tan débil como los demás! Si te parece que vale la pena salvarlo… ¡quizás debería mostrarte que no tiene sentido vincularse! ¡MEWTWO, hazte cargo de él!

Mewtwo golpeó a Gold, causando que gritara mucho más alto que antes, mientras su sprite perdía la cabeza y se desvanecía de rojo a gris.

GIOVANNI: Te dije hace mucho tiempo, Silver, que la vida se trata de manipular o ser manipulado. Los Pokémon no son más que herramientas. Las personas no son más que herramientas. Después de que cumplen su cometido, no sirven para nada… MEWTWO. ¡Mátalo!

Mewtwo no obedeció; se volteó hacía él y habló:

MEWTWO: …Tú ya no eres útil…

Golpeó a Giovanni y el grito que produjo fue mucho más largo que cualquier otro… Mewtwo estaba torturándolo. Finalmente, el grito se desvaneció y el sprite de Giovanni hizo tal como el de Gold. Mewtwo me enfrentó.

MEWTWO: …Inútil…

Me golpeó, iniciando una batalla en la cual era completamente incapaz de participar. Mi sprite estaba en el lugar del Pokémon. No podía correr ni atacar. Solo pude quedarme allí mientras Mewtwo usaba Psíquico. El grito de Silver fue perturbadoramente alto. El sprite se volvió rojo y luego gris, simbolizando el frío de la muerte.

La pantalla se volvió negra, excepto el sprite de Mewtwo. La palabra “FIN” apareció debajo de él. El juego me devolvió a la secuencia de inicio.

No tengo idea de dónde está el cartucho ahora, pero espero que se esté pudriendo en un pantano cualquiera. Si llegas a encontrar un cartucho con una cruz roja en donde debería estar la etiqueta… no lo juegues. La experiencia puede cambiarte para siempre.

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Escrito por
MisteryInternet

Desde 2012 escribiendo este blog, investigando los rincones más oscuros de internet, leyendas urbanas, crímenes y fenómenos paranormales que se esconden fuera de la vista.  Mi objetivo inicial de abrir un blog que desmientiera creepypastas populares fue evolucionando a lo que es la web actual, con más de 30 categorías y más de 800 entradas disponibles. Espero que disfrutes tu lectura.

3 Comentarios

  • Sería interesante conocer más de esas teorías de Pokemon, aunque he de reconocer que no estoy muy entendido en el tema ya que no soy jugador habitual!

  • De todas las Creepypastas la de Morti es la mejor ya que en los juegos HeartGold y Soulsilver cuando hablas con el a por teléfono a veces dirá que tiene malos recuerdos o que se a esforzado demasiado (o algo así ya tiene tiempo que estaba en esos juegos)… Tal vez de ahí se inspiró la Creepypasta y es MUY INTERESANTE si tomamos en cuenta que en un capítulo del animé se decía que los poderes psíquicos de Morti eran de familia pero nunca se profundizó en eso a parte que el trata a sus Pokémon fantasma de forma más profunda que otros entrenadores como Fantina como si realmente los entendiera y estuviera unido con ellos y realmente dice que está unido con ellos.
    (Y para más incertidumbre hay entradas de la pokédex de algunos Pokémon fantasma dónde se afirma abiertamente que antes eran humanos que hicieron cosas malas o que murieron de forma inesperada como Spiritomb y la línea evolutiva de Trevenant por lo que es posible que los Pokémon fantasma de la torre Pokémon se reproducían de esta forma en la antigüedad engañando a humanos para que contaminarán sus almas con el asesinato lo que a su vez crea más fantasmas como Gastly que evoluciona más adelante a Gengar una sombra como la que vió Morti)

    Y por último Agatha del alto mando está basada en Ágatha Christie una célebre escritora de novelas de asesinatos con predilección al veneno (de ahí que Agatha domine el tipo fantasma y veneno)… Es natural pensar que en el mundo Pokémon la prueba de Agatha era envenenar a sus seres queridos como en la novela algo que queda evidenciado por algunos diálogos cripticos en sus primeras apariciones y su semblante seco y frío al hablar tanto en el anime como en los juegos.

    (Deberías hacer una entrada con estás teorías, el mundo Pokémon tiene demasiada tela que cortar)

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Personalmente me suena a Yakuza. Debió ser un ajuste de cuentas para hacer un trabajo tan profesional
Ya lo borraron, tienes otra fuente? 🙏
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