En los últimos años, muchos usuarios veteranos de internet han empezado a compartir una sensación difícil de explicar: la red sigue funcionando, está llena de contenido y actividad, pero ya no se siente viva. No se trata únicamente de nostalgia por una época más caótica o menos regulada, sino de la impresión de que la presencia humana real ha sido reemplazada por algo artificial.
Conversaciones que parecen escritas en piloto automático, contenidos casi idénticos que se repiten una y otra vez, tendencias que aparecen y se imponen a una velocidad poco natural… Todo ello ha alimentado la idea de que internet ya no es un espacio orgánico, sino una estructura cada vez más simulada.
¿Qué es la teoría del internet muerto?
Esta sensación ha terminado cristalizando en lo que se conoce como la teoría del internet muerto (Dead Internet Theory). Se trata de una hipótesis surgida en foros y comunidades online que plantea que gran parte del contenido actual de internet no es generado por personas reales, sino por bots, sistemas automatizados y, más recientemente, inteligencia artificial.

Mensajes de bots en X
La teoría no nació como una conspiración cerrada, sino como una acumulación de observaciones compartidas por usuarios de larga trayectoria: experiencias repetidas, patrones extraños y una percepción general de empobrecimiento cultural.
Se afirma que la teoría se mencionó por primera vez en un hilo del blog Agora Road’s Macintosh Cafe, titulado «La teoría del Internet muerto: la mayor parte de Internet es falso», publicado en enero de 2021.
La idea central no es que internet haya desaparecido, sino que lo humano ha sido progresivamente sustituido por simulaciones de actividad.
Un internet lleno, pero vacío
Uno de los puntos clave de esta teoría es una paradoja evidente: internet nunca ha tenido tantos usuarios ni tanto contenido, pero aun así muchos sienten que está vacío. No vacío de páginas o plataformas, sino de interacción humana genuina.
En contraste con la internet de mediados de los 2000 —llena de foros independientes, discusiones caóticas, anonimato y comunidades pequeñas—, la red actual parece concentrada en unas pocas plataformas dominantes, altamente moderadas y regidas por algoritmos.
Además, muchos usuarios relatan la desaparición silenciosa de comunidades enteras y de personas con las que interactuaban durante años, sin despedidas ni explicaciones claras.

¿Está la IA matando internet?
Contenido repetido y sensación de estancamiento
Otro aspecto que refuerza esta percepción es la repetición constante de contenidos. Publicaciones, memes, hilos o noticias reaparecen años después con mínimas variaciones, como si la red estuviera atrapada en un bucle.
Este fenómeno no se limita a espacios políticos o polémicos. También ocurre en comunidades culturales, de entretenimiento o información general, donde parece que las ideas ya no evolucionan, sino que se reciclan.
¿Estamos hablando con personas reales?
Uno de los elementos más inquietantes de la teoría del internet muerto es la sospecha de que muchas interacciones online no se producen entre humanos. Algunos usuarios describen conversaciones con respuestas coherentes, pero extrañamente impersonales, carentes de experiencias propias o matices emocionales reales.
Con la llegada de la inteligencia artificial conversacional, esta sospecha ha dejado de parecer descabellada. Hoy sabemos que existen bots capaces de mantener conversaciones largas, generar opiniones y participar en debates públicos, algo que refuerza retrospectivamente estas experiencias.
Cultura digital y retroalimentación artificial
La teoría también se extiende al ámbito cultural. Memes, símbolos y narrativas nacen en comunidades pequeñas y, de forma aparentemente automática, terminan convertidos en tendencias globales.
Algunos interpretan este proceso como algo natural; otros, en cambio, sospechan que la cultura digital funciona como un sistema de prueba y error, donde algoritmos y plataformas observan qué ideas funcionan mejor para luego amplificarlas.
Personas, avatares y desconfianza
El avance de tecnologías como el CGI, los deepfakes y la clonación de voz ha erosionado una base fundamental de la confianza humana: la certeza de que un rostro o una voz corresponden a una persona real.
Hoy resulta plausible que un influencer sea un avatar, que una figura pública esté gestionada por un equipo invisible o que un perfil aparentemente individual sea, en realidad, un sistema automatizado.
Para el usuario común, la diferencia deja de ser relevante: el efecto cultural es el mismo, opiniones sin origen claro y consensos que aparecen sin debate visible.
Algoritmos, poder y visibilidad
La teoría del internet muerto no necesita recurrir a la censura clásica para explicar la manipulación cultural. El verdadero poder reside en la infraestructura: algoritmos que deciden qué se ve, qué se ignora y qué nunca llega a existir públicamente.
No se trata de prohibir ideas, sino de volverlas irrelevantes. Sistemas de recomendación, métricas de interacción y moderación automatizada actúan como filtros invisibles que moldean el espacio digital antes de que el usuario sea consciente de ello.

Tráfico de internet global: humanos contra bots
Según un informe de la empresa estadounidense Imperva publicado en 2021, el 40,8% del tráfico de Internet en 2020 se atribuyó a bots, de los cuales el 25,6% corresponde a bots maliciosos.
Una conclusión abierta
La mayoría de expertos coinciden en que la versión extrema de la teoría —un internet dominado casi por completo por bots— no está demostrada. Sin embargo, muchas de las observaciones que la alimentan son reales: automatización creciente, contenido homogéneo y pérdida de espacios humanos auténticos.
Quizá el mayor riesgo no sea que internet esté “muerto”, sino que nos acostumbremos a no preguntarnos quién está realmente al otro lado de la pantalla. Mientras esa pregunta siga existiendo, la posibilidad de una red verdaderamente humana no estará del todo perdida.
Buenas noches desde Buenos Aires, Argentina, la verdad que adhiero a esta teoría, o no tanto, yo sostengo personalmente que es una realidad, cada vez esta todo tan automatizado y robotizado al punto de que la percepción de irrealidad en cada entorno virtual se hace cada vez mas común, se nota a leguas que entre el viejo internet, el de hace aproximadamente sin irme mas lejos, 15 años, es todo diferente a lo que es hoy día.